| ««« | El desván de la memoria Dorotea Fulde Benke |
Nací en Munich (Alemania) en 1953, y llevo dos tercios de mi vida en Torremolinos. Soy traductora, me gusta tanto escribir como pintar o trabajar la arcilla. Además de textos, os muestro aquí algunas de mis creaciones artísticas: pinturas, collages y figuras de arcilla. Mis autores favoritos son: Gabriel García Márquez, Hermann Hesse y Jane Austen. |
|
El portazo Había perdido la memoria. Estuve dos días andando por casa sin saber para quién cocinaba y no debí hacerlo a su gusto, porque el hombre apenas comió y después de la cena del segundo día salió dando un portazo. Recogí la mesa mientras intentaba recordar dónde había que guardarlo todo, y esa búsqueda me produjo un cansancio atroz. Al final no tuve fuerzas para seguir y me senté en el suelo. Observé cómo las aristas de los armarios se perdían en la penumbra del techo igual que las esquinas de un edificio. Cuando mi cuerpo me pidió instrucciones para respirar, no supe dárselas ni pude mantener mi cabeza en equilibrio y me fui tumbando. En un movimiento reflejo extendí una mano y tanteé algo duro que asomaba debajo de un mueble, justo al lado de mi cara. Mis dedos tiraron de ello y sacaron un envoltorio desgastado que se abrió solo. Algo se desparramó sobre las baldosas grises sin fregar. Empecé a respirar más hondo y como la postura era incómoda me volví a sentar. Agarré la carpeta con ambas manos y encontré en su interior mi nombre y la hora de volver al trabajo, imágenes de un viaje en coche, el mar y el bosque, la satisfacción de escribir historias y pintar cuadros, incluso la cara de mi hijo que estaba de vacaciones, pero nunca supe quién era aquel que se fue dando un portazo. |
|
|
|
Canción del bosque Hace muchos cambios de luz, un caminante pasó por el Bosque de los Tiempos. Cuando percibió en los troncos de las encinas extrañas caras y caretas, se puso a silbar una alegre melodía para animarse a sí mismo a seguir. Los árboles silenciosos, intrigados por esos sonidos atrevidos y desconocidos, que parecían canto de pájaro y al mismo tiempo no lo eran, aturdieron la melodía con el juego del sol sobre sus hojas de mil verdes, y consiguieron retenerla en el bosque. Desde entonces, la aguda cancioncilla vuela entre los árboles, desarraigada y movida por cada soplo del viento. Muchas veces comienza a sonar en medio de la noche y gorjea y silba como un pequeño pájaro sonámbulo, porque no es de nadie ni tiene su casa en ninguna parte. (de Siete Historias, Siete, del Bosque de los Tiempos) |
|
Deseo Saberme causante de placer y ternura, impulsar la sangre de tus venas, mover tu cuerpo a antojo mío. Volver a vivir un deseo ajeno; de mi costa lejana arrancar un destello de pasión: regresar del frío. |
|
|
|
|
||
|
El infierno en la cervecería La palabra se había escapado del título de una película que comentaban dos cinéfilos sentados en la terraza de la cervecería, y ahora saltaba de mesa en mesa metiéndose en todas las conversaciones. -Es un infierno vivir en casa -espetó un adolescente con la cara llena de acné. Ante el gesto iracundo del padre, la palabra volvió a saltar. -El infierno de las drogas -recalcó una cincuentona a su amiga miope, disponiéndose a leerle en voz alta todo el editorial del periódico. -¡Al infierno con tus disculpas! -la mujer cornuda de la mesa vecina ya no quiso escuchar más mentiras, cogió su bolso y se levantó de prisa. La palabra, que en ese momento intentó saltar a la mesa siguiente, resbaló y cayó sobre el hocico de un pastor alemán, que se asustó y dio un mordisco en la pantorrilla más próxima. Como era de esperar, la víctima gritó insultando al perro y a su dueña, y se armó un lío infernal. El camarero, que se acercó con el botiquín de primeros auxilios, curó la herida mientras pensaba en las tranquilas tardes de invierno, cuando no había terraza que atender y la gente, aletargada por el frío, no se aceleraba ni con varias jarras de cerveza. En la caída, la palabra se había torcido una letra y ya no se conocía a sí misma. Eso sí, el invierno siguiente convirtió la ciudad en un infierno de atascos de tráfico y epidemias de gripe |