«««      El desván de la memoria

     

         Ha sido sin querer

                                 Yolanda Sáenz de Tejada Vázquez

 

Ella se cae al suelo sin saber qué fuerza la arrancó de la silla.

Él se sienta encima de sus pechos para orinarse entre sus lágrimas.

Ella tiene la cara fija en la vergüenza y el amor. La bofetada, le ha roto la vida.

Se encogerá dentro de sus piernas para no empaparse de sus gritos. Ya no oye nada,

sólo el silbido de su cremallera.

Él montará su futuro hasta gastarlo, para que no le quede a ella ni un sueño barato entre las piernas.

Mientras dure la montura en su perdido juicio, le llenará el oído de crueldad, y la bañará

de saliva borracha.

La luz se muere en su pelo y bebe la baldosa la sangre de su cuerpo.

Ella no llora,

se le secaron los sueños.

Mañana, en la tienda que hace esquina con su vida, al comprar el pan, la miraran los codos de las vecinas.

Ella esconderá su desprecio para vestirlo de perdón.

Él la esperará a la salida del trabajo

con la cremallera subida de posesión…

 

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