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  Un latido en el tiempo

                                      Mercedes Martín Alfaya

 

El crío se desangraba junto al portal de aquel lujoso bloque de apartamentos. Alguien advirtió la placa de "médico" en uno de los porteros automáticos.

-Se ha clavado el manillar de la bicicleta en la ingle, comenta el extraño a través del aparato.

- ¡He dicho que no estoy de servicio!; llévenlo al hospital.

La ambulancia no tardó en llegar, pero la gravedad era extrema. Ninguno de los transeúntes que se acercaron a socorrerle, consiguió detener la hemorragia.

Han pasado muchos años pero, aquel médico, aún siente un latigazo en el corazón cuando escucha el sonido del portero automático. "Quizás sea él, con su gorra torcida, sus vaqueros caídos y sus pecas sobre la nariz, diciendo ¡Papá, baja y me ayudas a subir la bici!

 

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