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El desván de la memoria

Yolanda Sáenz de Tejada Vázquez

 

Nació en Huelva en 1968. Es creativo, escritora y poeta. 

Su trabajo actual se centra en la colaboración con empresas que aplican sus diseños a la ciencia para conseguir una mayor calidad de vida.

Coordina en Granada el ciclo de lecturas poéticas "Hospes Poesía en el Palacio" y acaba de editar su primer  libro: "¡A jugar!, donde aplica el juego como herramienta para conseguir buenos hábitos en los niños (alimentación, sueño, desarrollo emocional, integración social, valores humanos...). También en noviembre publicará como coautora "El Camino del sueño", reflejo de la labor que desarrolla para la cadena Hospes.  

Ha sido finalista y premiada en varios certámenes de relato y poesía. En la actualidad vive en un lugar cerca del cielo donde cultiva pimientos y poemas...

www.yolandasaenzdetejada.com

                                                                                                                                                                                                      Presentación de la lectura poética de Yolanda en el café librería Anaís (Vitola 71)     por  Ramón Alcaraz

   

Mi padre tiene -30 años.
Contando con los + 45
que su cuerpo enseña
le salen 75.

Y se indigna
si el banco
no le da un préstamo
a 20 años.

Se lamenta
de que la ciática
batida con el sintrom
no le dejan correr el París-Dakar;
que la furgoneta
que le compró
aquel verano al vecino alemán
llora plantada en el jardín.

Mi padre me enseñó
que la vida
te la remiendas tú,
igual que un bordado,
y que besar a la gente
con el labio hipócrita
es pecado.

Y me inyectó en la sangre
la letra excitada,
el ahorro de enemigos
y la pasión derrochada.

Y un día,
cuando se vaya,
me enseñará que la muerte
solo existe
para los que no aman…

 

¡A jugar!

Actividades para enseñar buenos hábitos a los niños

Yolanda Sáenz de Tejada y Eduard Estivill. (colección Best-seller de Bolsillo de Mondadori)

 Yolanda donará parte de los beneficios de este libro a AFESIP,  organización sin ánimo de lucro que trabaja para combatir el tráfico de mujeres y niños con fines de esclavitud sexual:  www.somalymam.org 

 

   

         www.lalunaesmia.es

 

 

Guardo
cada trozo de tu boca
en mis manos,
cada resto de saliva
en mis ojos,
y en mi bolso,
cada palabra hermosa
que me has escrito en la carne.

Guardo todo
como una bruja,
manteniendo viva la cal
con la que emparedo
los recuerdos.
Todo en este viejo bolso
que escondo
entre mis pechos.

Y sigo guardando cada día,
tus besos
mientras duermes,
tu calor
mientras me abrazas,
y tu boca
mientras callas.

Porque deseo que ese amor
que te malgasto,
y me droga la mente
y el sexo
me dure siempre,
aunque te vayas,
aunque mi bolso reviente…

 

Me gustaría vivir contigo,
aunque lleve viviendo
veinte años.
Despertar al lado de tu sombra
que de tanto apretarme
casi es mía.

Te pediría un anillo de deseo,
para colgarlo en la esquina
de mi boca.
Nadar entre olas de tu saliva
soldadas a mi piel
como tus manos.

Me gustaría hacerte el amor en el salón,
aunque lleve media vida
amándote.
Pintar la carcoma del sofá
con el sudor de tu cuerpo abierto.

Te dejaría tocarme el pensamiento
y morder mi excitado cerebro.
Volverme loca de placer
aunque lleve loca veinte años…

   

 

 

 

 

 

 

Mi cuerpo
no es como el mar.
Mi cuerpo
es el mar…

Dentro,
enredadas,
viven sus algas
y sus conchas.
Todo el que entra
se pincha con ellas
(y sangra,
dejando su resto
en mis venas).

Tiene,
también,
mi cuerpo,
una red de pescador.
Se le olvidó
a Nereo,
antes de parir
a sus hermosas ninfas.
Con ella
me hice un vestido
(para los días
que mi novio
me invita a merendar).

Si entras despacio
en mis aguas,
te morderá el frío.
Has de invadirme rápido,
tierno,
dejando tus miserias en la arena.
Entonces,
seré cálida,
como la dulce sirena
del cuento triste.

Pero hoy
estoy revuelta.
En mis aguas
ha aparecido algo extraño.
Yo creo
que es un náufrago…

   

Ha vuelto
sin avisar.
Con la vida recién lavada
y los sueños
preñados de nervios
y soledad.

Se ha sentado
exánime
en mi pelo
y me ha desenredado
la boca.
Al terminar,
me ha dejado probar
un trozo
pequeñito
de su lengua.

Sabía a almíbar
y a esencia de turrón.
A flores de menta
(con recuerdos)
y a sorbitos
dulces
de dolor.

Al terminar
la locura
del reencuentro,
he apartado
mis huesos
de su cuerpo
y sus ojos
de mi ardor.

Lo siento,
le he dicho
con una mentira
de verdad.
Alquilé nuestra
casa,
y al mismo inquilino,
mi corazón…

 

 

 

Vitola 71  Café Librería Anaís  (Granada 10-03-2008)

       Lectura Poética de                   Yolanda Saénz de Tejada

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